sábado, 1 de febrero de 2014

VENGANZA (poema)


VENGANZA

 

Sus manos impregnadas

de sangre que no era suya.

Un cadáver de más

cargaban sus espaldas.

¡Era mi muerto!

Mi mundo falleció

por entero

entre sus dedos.

 Fue rencor prisionero en su pecho,

una venganza tardía,

un gesto cobarde de un necio.

 

Mis lágrimas bendijeron la arena

que cubrió su tumba.

Ante ella una sola promesa:

 ¡Lo va a pagar!

 

Me vestí con la toga oportuna,

el mazo en la mano,

la venda en los ojos.

Todo fue muy rápido

(cuando el amor perdido

guía tu mano el tiro

siempre será certero).

 

Me pidió clemencia.

¡No entendí a que se refería!

Me quedé allí, impasible,

viendo su verdadera sangre

impregnarlo todo.

Llego su último aliento.

¡Sentencia y condena!

Todo se había cumplido.

 

Mientras me alejaba

la nada no me desvolvió mi amor,

ni dio consuelo a mi pena,

ni enjugo mi dolor.

¿Venganza es esto señor?

 

Mis manos impregnadas

de sangre que no era mía.

Un cadáver de más

cargaban mis espaldas.

¡Era su muerto!

El de alguien que quizás,

también le quería.

Su mundo hice fallecer

y ni siquiera la conocía.

Vida dura del vengador

Muerto tres veces en vida:

por el verdugo,

por la víctima,

por haber sido ejecutor.

 

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